domingo, 10 de noviembre de 2013

Incertidumbre

Publicado por Unknown en 16:12
Como siempre, cada vez que me siento así, acudo a este pequeño espacio en el que acabo leyéndome yo misma. Me siento triste, verdaderamente triste.

¿Cuándo se estipula y se supone que alguien debe empezar a querer a otra persona? ¿A los tres meses? ¿A los seis? ¿A los doce? Se supone que el amor aparece, es pasional, es...tangible. Tangible en el sentido de que aunque es efímero y transparente, se puede sentir en el aire, en las caricias, en los besos, en las miradas...el amor aparece y ya está. No importa cuantos minutos, horas, días, semanas, meses o años. El amor simplemente llega un día y rompe todos los esquemas, desestabiliza todo lo que has estado construyendo a lo largo del tiempo y te hace balancear como un rascacielos de gelatina.
No tiene sentido que sea así, pero lo es.

Y yo no sé si es que el amor se siente más fervorosamente cuando llevas tiempo sin recibirlo de alguien o si, en realidad, da un poco lo mismo. Quizá un poco de ambas, al menos para mí.
Hace ya un año que tuve mi última relación seria, y la dejé porque iba mal, iba mal y el destino me llevó a enamorarme de otra persona, por la que estuve sufriendo más o menos un año. Persona que acabó haciéndome sentir como una cualquiera al final, porque me humilló.

Y lo superé, a duras penas, pero lo hice.


¿Para qué? ¿Para volver a lo mismo? ¿Amor no correspondido? Pues sí.
No es la misma situación ni por asomo, pero si lo miras desde mi punto de vista, es a veces incluso peor. Le tengo, le puedo tocar, le puedo sentir, le puedo querer...pero no lo puedo tener.
No me quiere, no me busca, no me encuentra, y para mí, en este momento, él es la Roma a la que van todos mis caminos.
Es increíble como una noche puede cambiarte todos los propósitos, romperte todos los planes, hostiarte con todas las partes del cuerpo y convertirte en alguien mono temático contigo mismo.

Yo procuro hacer siempre lo mejor para los demás, darlo todo por la gente que quiero, hacerlo lo mejor posible, entonces ¿por qué tengo que ser recompensada de esta forma?
Entiendo perfectamente que la paciencia es la madre de la sabiduría. Y cada vez que he hablado del tema con quien fuera, siempre me ha dicho lo mismo "Paciencia, chica, el roce hace el cariño", pero aunque lo sé y lo comparto, ¿por qué tengo que ser yo? ¿Por qué no puedo tardar en enamorarme de él, tal y como le está pasando a él? Sería lo justo, igual por igual.

Pero...supongo que no hay nada justo en este mundo.
Ojalá mi suerte cambie, porque si hay algo que deseo en este momento, es que esto salga bien.

Atte.
Una que se está enamorando.

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